Érase una vez...
Que se era una princesa
Que era cuna de poder,
Era imagen de nobleza.
Érase, érase...
Era un sueño en las alturas
Y altos cargos y saber,
Sus ojos en altas lunas.
Fue una vez que ella se fue
A los lagos de fortuna,
Marchó para no volver
Dejó el alma por ser una.
Somos dos y dicen de Dios
Que hizo carne y escultura
Y un alma le otorgó
Para no formar las brujas.
Las vacías son a Dios
Como el agua es al mármol:
Transparente pero ensucia
Y hace más si va a un árbol.
Esto y otras cosas más
La princesa cavilando
Fue a parar a un pedregal
Y lo anduvo escalando.
Se hace de ese un desierto,
Y ella escala mientras tanto,
Y se dice para sí:
《está desapareciendo》.
Hay un rincón de recuerdos
De su manta junto al fuego
Y cómo corrió escapando,
De la guerra y de los duelos.
Quiso olvidar el baile,
Quiso cerrar los camelos,
Quiere sólo conocer
Su amor por el deseo.
Un libro, todo papel,
Un papiro, una pluma,
Tinta para recorrer
Ángulo imposible,
Flor de alguna
Ninfa dormida en él,
En el pecho de algún puma.
Duendes que quieren ver
Si eres aire o eres suma,
Vente para no volver
A ver como te despluman.