Mientras recordaba, como un sueño pacífico en la noche, sus vivencias del pasado, volvía en sí para anunciar a sus tierras la decisión que había tomado, esperando que la aprobaran.
Había visto a Enma, en todo su esplendor somnoliento: rodeada de luz, digna de un sueño... y de la realidad. Sus ojos azules nunca dejarían descansar a su alma y, mientras permaneciera lejos, no podría olvidarla ni un solo segundo. Se perdían sus palabras y permanecía el eco de su voz y sus gestos ya difusos. Dos lágrimas cayeron en la tierra seca, prensada y resonaron como el primer latido que Verdara escucho en sus orejas calientes, en su cabeza roja al verla por primera vez. Pronto daría la noticia. 《Basta de recuerdos》.
lunes, 19 de diciembre de 2016
Las estrategias de la criatura (5)
La escalera, el remedio y la vuelta de la criatura (4)
En el suelo se abrió un agujero que parecía tragar todo lo que se acercase. Una escalera de piedra gris la presidía, desde uno de los segmentos de la circunferencia. Verdara la bajó adentrándose hasta el fondo en el que la luz se iba perdiendo.
La criatura en trance (3)
Se encontraba en medio de una pradera idílica que le ayudaba a entrar en trance. Tenía una estrella de vigilantes a su alrededor que le darían el tiempo suficiente para reaccionar ante un ataque inesperado. Empezó a ascender hasta hacerse aire en su mente y después bajó a sus adentros. Quien piense que la meditación es fácil o vanalidad pura, no ha hecho el camino de descenso. Se vio en ninguna parte, antes la puerta a sus pensamientos y la oscuridad la tocaba mediante miedos hechos sombras tangibles. Entonces huyó hacia la luz de una entrada hecha de ramajes y de hiedra. La atravesó. La luz inundaba la estancia enorme y abierta. Estaba al aire libre. Solo debía encontrar una escalera siniestra que la redirigiera hacia sus profundidades.
¿Dónde estaría?
La criatura 2
Si alguien le hubiera dicho a tiempo lo que significaba el silencio y la calma del viento, habría matado directamente a su oponente. Pero su tierra practicaba religiosamente el pacifismo y ella no era una irresponsable. Paradójicamente, debió seguir sus instintos y clavarle una espada, partirlo por la mitad, en vertical y acabar con su epidemia.
《Todavía eres joven, cambiarás de parecer ante el dolor con los años y cambiarás tus reacciones y tu respuesta. Ya lo verás...》. El consejero en quien más confiaba, le había dicho esas palabras que siempre volvían a resonar en su cabeza cuando era un poco más inocente pero también irascible. Más que ahora. Pasaba el tiempo y le iba dando la razón, parcialmente, cada vez más. Pero no todo se soluciona con estar de acuerdo en algo, el frente no se resolvería solo por hablar y eso lo sabía porque ya lo había intentado. No obstante, si ya tenía armas encarnadas, disponibles para una defensa inminente seguida de ataques sin compasión, debía dar el paso siguiente, forzada por sí misma y sin ninguna gana de hacerlo. Tendría que ir al templo abierto, donde no hubiera ningún protegido resguardado o rezando y meditar, meditar hasta llegar a una solución. Si algo había aprendido es que muchos detalles se escapan por no pensar fríamente y, además, cuando tú misma piensas atacar, hay que tener una estrategia y algo planificado: 《aunque todos conozcamos la facilidad con que los planes se van a la mierda, hay que tener uno》, era la frase estrella de Verdara, siempre que la decía, un par de brillos como estrellas iluminaba sus pupilas, a saber por qué.
domingo, 18 de diciembre de 2016
★La criatura de Asdaria★
A veces me pregunto por qué Londavón no había muerto. La sangre le corría por las venas inmerecidamente. Se había quedado sin ejército y sin apoyo, sólo su madre, firme pero convaleciente, no le negaba el saludo.
Todo se hacía cenizas en manos de Verdara. En sus ojos verde vivo, luminosos por la ira, crecían llamaradas de odio que no podía controlar. Se le afilaron los colmillos tanto que, rajaban como cuchillas sus labios gruesos, acorazonados. Se le iban pegando las inacabables pestañas negras, tan largas y espesas en los extremos como un bosque del norte de Asdaria. Toda su culpabilidad se concentraba en sus lágrimas y las culpaba de parecer vulnerable a pesar de que todos la consideraran dura, fría e inamovible. Tres lamentos después, llevaba a cabo su rutina de levantarse y no expresar nada más, guardarlo todo y ser fuerte por su tierra y sus protegidos; podría ser un monstruo, pero nunca más vería morir a una niña antes sus ojos por perderse durante días entre sus delicados sentimientos, si el mundo la necesitaba, era señal de que no debía abandonarlo aún. Se concentró con fuerza y sacó sus garras de diamante y hierro grueso forjado. La magia funcionaba por la ira con rapidez y solo podía pensar en la venganza contra los traidores que habían sumido su tierra en dolor y suelo empapado de sangre.
viernes, 16 de diciembre de 2016
Se había creado,
De lejos,
Poco a poco.
Un día,
De cerca,
Se hizo intenso.
Se rompió
Cómo un diamante,
Se estrelló
Contra el suelo
Y explotó
Y, apartados,
Nos miramos
Ya sin vernos.
Era fuerte
Y estrellado,
Estrellados
Ya ms sueños,
El tren iba
Hacia el pasado
Y nunca volví
A cogerlo.
Se me fue
Por mi orgullo
Y marchó
Por mi vergüenza,
Se despedía
Aquella tarde
Y dijo:
《Aquí se va
Tu estrella》.
Me quedó
Un cielo oscuro,
Día sin sol,
Noches eternas
De ir sin guía
Ni futuro,
Pues sus ojos
Se volaron
Y al final
Fueron de aquella
Que jamás
Había mirado,
De mi noche,
A mis estrellas.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Vibraciones
Temblor
de mi tierra verde
bajo tus pisadas leves.
El aire que sobrevuela
son tus suspiros tenues.
La hiedra se moja
de corrientes de un lago
Que salía
de donde mi ángel
ponía sus manos.
Salvaje y fiero,
hacía eco en su estancia,
el temblor,
En el suelo,
resonando el epicentro
que dejaron marcado.
Se quedaron
marcadas
como mi alma reflejada
En sus ojos y en mis besos
se quedó tu media alma.
Para no volverme lejos de su luz
me intercambiaba
Su mitad por mi mitad
y quedaron separadas.
No es que te falte ahora yo,
es que te robé tu alma...
Cuando te marchas sin mí,
falta algo, el todo marcha.
Y te noto si estás
acercándote a mi cuerpo
Porque da en mi corazón
vibraciones de ser todo.
viernes, 2 de diciembre de 2016
Recuerdo que estaba
Tumbada en el suelo,
Mi aliento pesaba
Y pesábame el cielo.
Recuerdo de verte,
Recuerdos, recuerdos...
Me viste de frente
Y me viste de lejos.
Recuerdo, llegada,
Ya tuvo cuidado,
Mientras me cuidaba
Me hacía la alegre.
Después de llorar,
Alcoholes en llanto,
Después de lagrimar,
Llevaba mi frente.
Me llevaba bien recta,
Cual lustros, las horas,
Podía conmigo,
Llenando mi sombra.
Después vino el sueño
Y, entre las paredes,
Vinieron, no una,
Mil mariposas.
Él sigue ahí,
Subido a su roca,
Mirando, si tercia,
Mi desboque de loca.
Es luz, un ángel,
Ángel ya soñado,
Si hablé contigo siempre
Y, ahora, te encontrado.