lunes, 19 de diciembre de 2016

La criatura en trance (3)

Se encontraba en medio de una pradera idílica que le ayudaba a entrar en trance. Tenía una estrella de vigilantes a su alrededor que le darían el tiempo suficiente para reaccionar ante un ataque inesperado. Empezó a ascender hasta hacerse aire en su mente y después bajó a sus adentros. Quien piense que la meditación es fácil o vanalidad pura, no ha hecho el camino de descenso. Se vio en ninguna parte, antes la puerta a sus pensamientos y la oscuridad la tocaba mediante miedos hechos sombras tangibles. Entonces huyó hacia la luz de una entrada hecha de ramajes y de hiedra. La atravesó. La luz inundaba la estancia enorme y abierta. Estaba al aire libre. Solo debía encontrar una escalera siniestra que la redirigiera hacia sus profundidades.
¿Dónde estaría?