Me duele adorarte.
Una noche más, sonriente, miro al espejo y veo que me miente...
No eres linda sin más
eres demasiado perfecta como para quererte conmigo,
debería amarte más pero sin ti a mi lado, no lo consigo.
Si te viera sólo un minuto, un minuto de tu vida, aquí o allí pero ahora,
sabrías cuanto te he extrañado, cuanto me pesa tu despedida.
Esto no se acaba nunca pero, en realidad, es lo que quiero:
que siga y por fin te tenga y no se acabe como el fuego
sino que dure para siempre y que siempre sea eterno.
Dime ángel caido desde el más alto cielo, ¿qué hago yo sin ti si no te veo, no te tengo?
Liberarte por fin es lo único que quiero, que te fundas en mi piel, que me mates con tus besos.
Dime mi princesa, ¿es que nos lo merecemos? Si tu me quieres y yo te quiero
y nos morimos por un beso, ¿por qué no puedo hacerlo y punto? ¿por qué no acaba este infierno?
Y no sales de la torre y no voy allí a por ti, y quiero ser paciente para dejarte venir a mi.
La locura me tiene en ti y no me deja ni pensar,
voy a soñar contigo de nuevo por no llorar al despertar.
Días de pena y euforia transitoria, ya llegará la vida
cuando me levantes de la tumba en la que creo seguir sumida
y entonces viviremos unidas y nada nos podrá separar
aunque vivieramos en la huida, mi historia así valdría más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario