Abrumada la vista desde mi ventana por tanta selva
que en mis venas se planta y me observa.
Deja que te vea, dice, y no deja que vea lo que existe.
Reconozco que con creces, es triste...
Y muy a mi pesar, he vuelto a crear
un mundo en el despiste.
Conozco ya la espiral vertical
y los sueños distraídos de la realidad bipolar,
extingo cada amor que se exhibe
y fingo que de fe no viste
pero me embiste.
Y dulce es la melancolía que desiste
en un valor que no resiste,
es una vela que te hiela
aunque te deja en vela para dormirte.