Cariño, voy sola sintiendo en el frío
Tus ganas de vernos, tu arropo en suspiros,
Mi vida, no es eso, es lo que no digo,
En lo que me arrepiento, me he perdido el hilo.
Precioso es nuestro momento de amigos
Y solo soy tuya por unos segundos.
Después viene el viento y, pobre, me huyo,
No te huyo por gusto, me gusta el secreto.
Si fuera capaz de explicarte en las horas
En las que te vas que mi cuerpo llora
Pero, al llorar, todo se me descolora
Y yo quiero jugar, juntando las horas.
Caminos de nieve y de rosas blancas,
Pureza y almizcle de tus manos santas.
Si fuera demonio, tú serías un ángel
Que bebe lo espeso aunque no le cabe.
Agua de los mares me iba yo haciendo
Cuando discurría por tierras y campos.
Llegando ya al mar, íbame fundiendo
Con sal de lo eterno y desapareciendo.
Al revolverme entre aguas, cubriendo los miedos
De cada mundano elemento del cielo,
Sentí que al pasar la vida me iría
Y dejara el juego a mitad de partida.
Estoy avanzando pero eso no es bueno,
Solo aguantando, retiro del tiempo.
Espera que llegue, no a la meta...
El primero que entre que me abra la puerta.
Olvidas que soy como el vapor,
Pegada al cristal de tu alma rota,
Parece que quedan de mí en tus grietas
De frío y calor, algunas, mis gotas.
Me voy condenando hasta que me eleve
Y quién sabe de eso, que se me lo lleve
Hasta la caja más muerta y oscura
Que va a renacer en forma de ura.