sábado, 11 de febrero de 2017

La víbora y la criatura

Mientras la transformista víbora,  Malya, se paseaba convertida en una descomunal, siseante,  hipnótica sierpe,  su hermana de sangre, la criatura, la observaba con duda. Empezó atacar al aire frente al espejo, no paraba de hacer ruidos de gato erizado y poner caras extrañas. La criatura la miró muy seria y enfadada y le dijo: 《ya bassta》. A Malya había que hablarle sibilante cuando estaba practicando o, según la criatura, perdiendo el tiempo miserablemente. En realidad, Malya le daba un ambiente cómico a todas las situaciones sin ser una completa ridícula y era de lo poco que hacía sonreír a la criatura.