Nido de flores,
Otros sabores...
Respiro aromas,
Extiendes la noche.
Sentir sólo apenas
Pinchåndome el broche,
Iban sus caderas
Robando, en su coche
Oscuro , a RomA.
Quedando la falta
U oscile del beso,
Estaba el auto
Derivando al secreto
O... ¿era su casa?
Miraba sus ojos:
Urdida mirada;
Devengo en antojo,
Abajo esperaba.
Presionaba mis caderas
Oscilantes, delirantes,
Redondas en sus manos.
Sentía yo ya
Un fuego suyo
Sin miedo a ello.
Ordenaba cada extremidad
Jaleando a tirones,
Orgulloso en tenerlo
Sabiéndolo perfecto.
Sin piedad
Un par de colisiones
O fueron... ¿más de veinte?
Las formas y expresiones
Ostentaban uno o dos millones
Resumiendo el candente.
Para variar
Originaba
Restricciones...
Érase aquella vez
La que no volví a ver
Hiriendo dos emociones
Intrigado su profundo,
Escurriendo sus pociones
Rutilantes, varoniles,
Viriles conclusiones
Ondeando entre escansiones
Y burbujeante,
Piel cerca del corazón,
Ocultaba las ganas de
Reír purificación.
Éxtasis bendito,
Lagunas de cielo claro
Me hallo en rezo vivo
El ateísmo sigue intacto.
Lujo, lujuria
Atento al pecado!
Tuviere mi alma
El menor de su legado...
Es Imposible, a veces,
Lugar apartado
Conseguir allí, con creces,
Obtener tu meditado
Recurrente en tu mente,
Atada a mi ente,
Zarza absorbente.
Órganos del viento
Nunca me han tragado.