Me hace feliz que la gente crea tantísimo en Dios,
Yo nunca creí en el clero, paso de la religión.
Siento mi alma partida, la vida era cosa de dos
Pero era una mentira y una parte escapó.
Eres un genio de fiesta, un sueño de tranquileo,
Cuando me siento lasciva y te siento como dueño.
Estoy juzgando tu vida porque intento entenderlo:
Siendo tú una flor marchita, absorbiendo su consuelo.
No da pa tanto el trauma, no da para encenderlo,
No hay fuego de cama, no tenemos mecheros,
Se eleva mi llama, se despega del cielo
Y baja en la mañana a pasear su veneno.
Que grité mi suicidio callando en silencio,
Cayendo de espaldas al vacío que hay dentro,
Quiero volcar de un puente, bajo tormenta y lluvia,
Mi corazón se arrepiente pues le asaltan las dudas.
Tengo fiebre y sueño, estoy templada y desnuda,
Con mis brazos al viento en una cruz de tortura,
Quiero buscar un proyecto en que implorar hacia Buda
Para que todos mis muertos no sean más bocas mudas.
Y que me hablen de vida, que me cuenten su historia,
Déjame entre almas que me rodean cual noria.
Son suspiros de aire que pasa, desaparece,
Y se aparta si miro, si me giro por verles.