Dime,
surca,
disfruta,
me tienes encendida,
me tienes en locura.
Tu clase,
la mía,
me buscas entre tantos,
me haces ser la misma
de antes
con artes
de saber explicarme,
de no poder soltarme
del hilo de tu risa,
y finja que no existan
las cosas que he de darte,
las que vienen porfías.
El estambre
de alambre
que queda cuando parte
el sentido a este día,
la boca y comisuras,
palabras tan sombrías
Que hacen,
que placen,
que besan a mi estima,
problemas se disipan...
Queremos ser caninas,
las perras de las ninfas
niñas,
con colores de altivas,
divinas que adivian
y dan sabiduría
concisa,
entusiasta,
mordida,
masticada
por otras que desidian
las cabezas baldías,
las molleras vacías,
dan risa, dan pena,
a veces te hipnotizan,
te tienen ya tan cerca,
te absorben, son vampiras,
depredan, axfisian,
el cuello te pelan
y te quieren limpia
de sangre en las venas,
te ven y te miran,
te escucha llorando: 《no pares, vampira》.
Te echan veneno,
te apagan la luz del día.
Deja que vengan
en la noche
y que les pueda la envidia
de que yo
soy muy mía.
《MUY MÍA》